espejismo

no. no era un espejismo. eso que reflejaba el azul gris del cielo en la arena, y que duplicaba también un poco de duna, en medio de la monotonía granulada, era agua de verdad.
pero ninguno de los dos se enteró jamás. incrédulos, lo vieron desde muy cerca, a unos siete u ocho metros, y se maravillaron de cómo la luz, los ojos, el cansancio. de cómo hasta el limo en unas zonas.
se maravillaron con la poca energía que les quedaba.
se maravillaron y maravillarse fue lo último que pudieron hacer, lo que los terminó de agotar. y se sentaron a descansar todavía un poco más cerca, a cuatro, cinco metros. y poco a poco el sopor del atardecer los fue durmiendo. para la noche ya ni siquiera sintieron el viento helado que volaba desde el espacio exterior, sin obstáculos. creo que alguno alcanzó a soñar que ese espejismo era agua de verdad, y bebían, y llenaban sus cantimploras, y se reían muchísimo de su suerte.


fotografía: pentrexyl